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La memoria compartida. Museos invitados al MNAT: El Museo de Zaragoza

Exposiciones

06/04/2001 - 06/05/2001

Museo Arqueológico

Uno de los progresos más significativos que se han producido en los museos en los últimos decenios ha sido el desarrollo de una serie de iniciativas orientadas a incrementar su vertebración con los diferentes segmentos de la sociedad: en los museos, hoy, se respira una atmósfera radicalmente distinta a la que había hace unos cuantos -pocos años-.

Sin haber perdido aquel carácter esencial de depositarios y custodios de un patrimonio colectivo irreemplazable y por lo tanto valioso, los museos han entrado con decisión en el despliegue de su capacidad comunicadora asumiendo nuevas técnicas museográficas más próximas a los ciudadanos que los visitan y de nuevas propuestas orientadas, finalmente, a facilitar la comprensión y la comunicación del visitante a partir de todo aquello que constituye la base fundamental de cualquier museo: el patrimonio.

Este proceso y aquella voluntad han tenido en los museos arqueológicos uno de sus máximos exponentes: de alguna manera, las piedras han empezado a hablar, han empezado a penetrar en el conocimiento y en la emotividad de sus visitantes.

La memoria compartida. Museos invitados en el MNAT es una propuesta en esta misma línea: en un contexto politicosocial en el cual cada vez más somos conscientes que existen muchos más factores comunes que nos relacionan que los que nos separan, es necesario, también, potenciar esta dinámica para promover, desde los museos, un movimiento de aproximación y de complementación de nuestro patrimonio para explicitar todo aquello que existe de común en nuestras raíces y para incrementar y enriquecer el mensaje contenido en nuestras colecciones.

En la segunda edición de esta nueva línea de programación, el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona ha invitado al Museo de Zaragoza, un museo que como el nuestro presenta una larga y sólida tradición y que también como el de Tarragona tiene en la Antigüedad clásica (concretamente, en su caso, en la ciudad de Caesaraugusta y en el territorio del valle medio del Ebro) uno de sus referentes. Por lo tanto, un museo que en su historia y en la de sus colecciones tiene reiterados paralelismos con el de Tarragona. Unas colecciones que, en definitiva, evocan con total fidelidad y contundencia una antigua y común realidad histórica que, todavía hoy, constituye nuestro rico substrato cultural.
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